Flor nueva de romances seniles

(Estanislao del Signo)

Rompí el poema disrruptivo.
Era casi perfecto: contracíclico,
distópico, en estado avanzado
pero trunco.

Con un final feliz
que no llegaba nunca

(Pudo haber sido ese su destino,
nunca creí en finales felices; la
felicidad no necesita poemas)

A cambio, pergeñé uno 
más amigable y sustentable, de
una lírica bucólica y empática
que terminaba en una ruptura.

Pero tuve que interrumpir:
Se cayó el sistema  (el sistema
poético suele caerse; hay una
intermitencia recurrente en el
servicio, aunque hay recursos 
disponibles, como la repetición)

Fue entonces cuando recordé
que había olvidado tramitar
la supervivencia.

La inversión rítmica: el lado oculto de las funciones

(Ricardo Mansoler)

El ritmo no se piensa, se siente.
¿es un sentimiento? 
No, una sensación física:
se percibe por un sentido.

El poema se siente y se piensa,
no es una sensación sino un
objeto pensado para producir
sentido, que puede percibirse 
por dos sentidos y está abierto 
a todas las interpretaciones.

No obedece pautas fijas,
ni obliga a obedecer, pero puede
producir sensaciones diversas y
encontradas, como atracción,
rechazo y hasta indiferencia.

El ritmo del poema, es sólo un
elemento entre otros, y no
necesariamente determinante
para su valor.


II
(Valor, no es precisamente una
palabra poética, si las hubiera,
como tampoco función.  Pero no
se concibe la función rítmica sin
el concepto, la idea de valor)

La escritura del ritmo, 
está expresada en valores
(tan abstractos como la duración
del tiempo, el lugar y extensión
del silencio, etc.)

Los valores son estables, no pueden
alterarse.


La escritura del poema, son palabras,
signos y vacío. Las mismas palabras
que se usan para no escribir poemas
o intercambiar sentido por medio del
sonido.

Las palabras tiene sus valores asignados,
pueden variar según el contexto y el
lugar que ocupen en el discurso, la
entonación, carga emotiva, etc., siempre
dentro de un rango conocido y aceptado:

Aceptar y compartir ésto, hace posible
la comunicación “normal” entre
sujetos hablantes.


III
En el poema, hay una alteración
de los valores. Cualquier palabra,
hasta la menos pensada, la más
banal e insospechada puede cobrar
un valor distinto, inusitado, que
desacomoda a otras produciendo
otros sentidos  -menos cómodos-

La alteración, surge de una forma
particular y anómala en que se
relacionan ciertas palabras, haciendo
vacilar al resto.

Si las palabras vacilan, se está en
presencia de una parte de la función
poética que se realiza.

Y el lenguaje, asumido como un cuerpo,
un organismo en expansión, un virus,
produce su propio anticuerpo.


IV
El poema en cuestión, 
se separa de la literatura y desoculta 
la arbitrariedad intrínseca del signo,
revelando ese oscuro abismo entre
significante y significado.

La alteración, es también un orden
y como tal puede ser alterado, pero
hay que andar con  cuidado:
el descontrol del material alterado
puede entorpecer el sentido 
y acabar en otro abismo.

Luego, está el ritmo, lo emotivo
y otros elementos que acompañan.

Pero la alteración que emite, también
produce sensación, efecto emotivo,
mueve a vacilar:  lo que lo hace 
subversivo, más que cualquier sentido
producido por animal humano
-con o sin sentido rítmico-

Ama tu ritmo, 
escríbele un poema.

El goce y sus propiedades

(Esther Miño)

No es ocioso
el goce improcedente,
las procedencias que se desconocen
son más que suficientes, y no
alteran la función del goce.

Según fuentes oficiosas,
hay procedencias que es mejor
desconocer.

Hay acepciones que aceptamos
sin conocer su procedencia, por
una supuesta conveniencia
en connivencia con los usos
aceptados para sostener la
convivencia:  ¿sana?

Más sano es el gusano en la manzana.

¿Hay goce fuera del instinto?
¿La apropiación instintiva de otros
goces es recurso legítimo para
producir el propio?
¿Debemos aceptar que todo
son recursos naturales?
¿Somos tan inclusivos como para
acceder a la primera persona del
plural y compartir la propiedad
del goce suscribiendo: todos somos?

Los recursos naturales 
sólo esperan que alguien disponga 
su aprovechamiento, para poder
realizar su utilidad cumpliendo 
su misión.

La sumisión es una forma 
de comunicación, un recurso 
para acceder a la unidad:
aspiración natural de cualquier
miembro que desée pertenecer
a un cuerpo.

Todos los cuerpos son recursos 
para que otros extraigan su utilidad
y gocen en libertad sus propiedades.

Todo cuerpo poseedor de un
metabolismo propio, es un recurso
para que otro goce.

No es ocioso proceder a repetir:
Para gozar, sólo se necesita un cuerpo.

La industria poética y los nuevos desafíos

(Amílcar Ámbanos)

Este poema trabaja con energías
limpias, de origen renovable y
libres de emisiones tóxicas o
sospechosas de cualquier tipo
de contaminación.

Ésto garantiza una trazabilidad
sustentable y un bajo impacto en
la biósfera y la logósfera, que no
altera los ecosistemas de ninguna 
naturaleza:

El impacto es mínimo, residual y
prácticamente descartable.


II
Su diseño inteligente, responde
a recursos tecnológicos de última
generación.

La tecnología disponible permite
minimizar los márgenes de error
no forzado, generando las condiciones
para la producción de decisiones  de
calidad, redundando en un producto
casi único, cuya naturaleza fluye
de un modo incontestable.

El poema gana es prestaciones,
servicios, funcionalidad y proyección
empática con otodos los eventos 
del campo evolutivo y popular.

La industria poética, debe ser capaz
de generar las condiciones para su
propia evolución, para ser sustentable.


III
El poema sabe que puede ser superado,
pero acepta el desafío de crecer  (el
crecimiento no conoce límites)  
sosteniendo los más altos valores
obtenidos por la materia orgánica
y expresados en la condición humana.

Los valores históricos, como sabemos,
son naturales a la necesidad de crecer
y al desarrollo que los produjo y cuya
vigencia se mantiene:  
Son valores provisorios, en plena y 
continua evolución.


IV
La poesía es un arma 
cargada de futuro: 

Todavía no sabemos qué es, pero en
el futuro podremos determinar en forma
fehaciente lo que no es, y obtener una
definición definitiva, excluyente y
taxativa, agregando este valor a todo
aquello que lo merezca.

La poesía es un arma cargada de futuro:
Este poema suscribe y hace propio 
este enunciado  (asumiendo que puede
ser superado, aunque no lo merezca, por
el futuro)

El futuro es cambio, pura alteración:
Lo único que permanece es el cambio,
avizoraba Heráclito de Efeso.

La evolución no puede detenerse,
el poema lo sabe y es solidario:
apuesta todo al valor de cambio,
el verdadero valor. 

El que no cambia todo 
no cambia nada.

El ritmo de la fe

(Horacio Ruminal)

El poema es un fin en sí mismo.
Como el ritmo, no tiene explicación:

Es tan poco lógico sostener un ritmo
como hacer un poema.

El ritmo se explica por pulsos
y secuencias: una discontinuidad
que se repite: 

“Continuidad de lo discontinuo”


II
No se aprende: se incorpora, se lleva
y se mantiene en fornma mecánica.

Incorporado el ritmo, él se apropia
de los cuerpos obedientes:  es una 
religión que no necesita imágenes.

El ritmo es ajeno a la evolución, 
su esencia es la estabilidad, y la
réplica perfecta que lo reproduce
idéntico a sí mismo.

Conocemos diversos ritmos 
a lo larogo de la Historia, pero
ninguno es nunca nuevo.

El ritmo es ahistórico:  para él
sólo hay el presente  -un presente
que se repite-

(El poema, en cambio, tiene una
historia, y nunca es idéntico a sí 
mismo)


III
El ritmo, puede deducirse de lo
que antecede, ofrece todo lo que
un sujeto con cuerpo necesita.

Pero exige más fidelidad que otras
religiones y no contempla 
la absolución, conmutación o el
perdón del pecado:

Una mínima distracción
y estamos perdidos.

Nardos en flor

(Senecio Loserman)

Un nardo,
otro nardo,
un anacardo que no volveré a nombrar
terciando entre los nardos pares

(la paridad decrece al ritmo eslabonado
al abonar el crecimiento de la fe, damos
fe:  sólo lo que no puede nombrarse
no existe)

Más allá del narderal
otro nardo florece entre drones.
Sendos sujetos abonan el sentido
como signos vitales compartidos.

Los drones son parte del orden
natural. El nardo es una mancha
blanca entre los drones:

No la atacan, la flor no se marcha
ni marchita:  viva o muerta, mantiene
su condición nárdica.

Trashuma el hombre nuevo: 
un nerd que pasa con un nardo joven,
dinámico y emprendedor se pregunta

¿Hubo culturas que adoraran nardos?
Ante la duda oramos, bien vale elevar
una oración, aunque no sea ésta.

Drenan los drones
y brotan los espacios generados
por ocupación.

Un nardo pasa con un nerd al hombro.
Los drones se persignan con unción
ante la imagen pixelada del nerd nuevo
que viene a donar su nardo y ofrecer
su corazón de nardo, desde su ordenador
anacarado.

Se reciben donaciones y aportes
solidarios para el Nuevo Orden 
Natural y las nuevas normalidades.

Para adelante

(José Luis Greco)

Hay que saber patear para adelante.
Es todo, dos puntos.

Los puntos son como pequeñas
esferas que circulan, algunos parecen
manchas, pero cuando la pelota está
en juego no importan los méritos
puntuales: la pelota no se mancha.

Los vencimientos se prorrogan, 
no todo está perdido, hay que vivir 
el presente. Siempre hay revancha:

Hay que saber perder y esperar otra
oportunidad sin perder el espíritu
deportivo.

Hay que patear para adelante, 
lo único que sabía cuando empecé
a patear, entrando en ese juego.

Otros sabían más, es cierto. Puede
que todos supieran más, no sé: Yo
pateaba para adelante, sin mirar; las
comparaciones siempre son odiosas.

Para el que no sabe, todo es incierto,
todos son otros, aunque pateen para
el mismo lado  -adelante-

II
No hay vergüenza en no saber, nadie
nace sabiendo. Todo juego se aprende 
con el tiempo:

La vergüenza 
es sólo cuestión de tiempo.
Hubo un tiempo en que andábamos
desnudos sin conocer la vergüenza:

La vergüenza, como el conocimiento,
se adquieren con el tiempo.

Hay que patear para adelante, 
aconsejan los más adelantados; la
vergüenza no suma, salvo la vergüenza
deportiva, que es parte del juego y
ennoblece.

Perderla es más difícil, pero se aprende.
Con el tiempo aprendí y llegué a ser
reconocido como útil por mis pares;
nunca paraba, no brillaba como otros,
no derrochaba lujos pero dejaba todo;
no me guardaba nada.  Sin exquisiteces
pero cumplía:  iba para adelante, ponía
lo que había que poner.  No lucía pero
era valorado:  alguien tiene que hacer 
el trabajo sucio, para que otros puedan
brillar.


III
Después llegó la hora del retiro, 
se cumplió el tiempo de descuento y
abandoné la práctica activa:  El tiempo
pone límites, hay que saber retirarse a
tiempo para no pasar vergüenza.

Hay que saber aceptar la realidad
y patear para adelante…

No se sabe qué hay ahí adelante, pero
no hace falta saber mucho, al contrario:
Es precisamente esa la aventura, en
cualquier juego que juguemos.

Sólo dos cosas hay que saber:

Primero, para qué lado patear,
y después patear para adelante.

Los verbos simétricos

(Ricardo Mansoler)

Entre los verbos simétricos
existen dos categorías bien diferenciadas:

Negativos y positivos  (simétricos, son
designados verbos que expresan acciones
que denotan la participación de más de un
sujeto)

Negativos:  
Debatir, discutir, luchar, combatir, ajusticiar.

Positivos: 
Dialogar, consensuar, compartir, competir,
reprimir, amar.

II
Positivo y Negativo son complementarios,
ambos son necesarios en una armonía sana:
El ritmo armónico divide, tiempos fuertes y
débiles.
El ritmo, no sería posible sin el silencio.

(El silencio nunca es neutral, puede percibirse
como negativo o positivo según su función en
el tiempo)

III
“Ama tu ritmo”  El imperativo enunciado
que inicia el conocido poema, es una fórmula
prodigiosamente positiva:  El ritmo, es puro
movimiento  -un movimiento repetitivo-
y es la esencia de la vida. Todo ser vivo
contiene funciones rítmicas, está compuesto
de ritmos que lo expresan bajo distintas formas.

El ritmo es el alma de la vida, aunque  es una
manifestación física, verificable y mensurable.
Sí, es una medida:  “Ama tu ritmo, y mide tus
acciones”

(La acción de medir es claramente positiva, 
pues produce conocimiento y seguridad
ontológica:  lo que no se puede medir, no
existe, como averiguó la ciencia. 
Producción, conocimiento, seguridad, son
términos positivos que suman, en alguna
medida)

IV
¿Y el amor?  ¿Qué es el amor?

Hay versiones, no contamos con una 
definición definitiva y taxativa. Pero
sabemos que es un sentimiento de alto
valor positivo;  acaso el más alto.

Luego, el amor, verbo positivo por
antonomasia y también simétrico  (salvo
el caso patológico conocido como amor
propio), suele producir distinta clase de
relaciones asimétricas , que redundan en  
subordinación, dominación, resignación
y hasta violencia.

Lo positivo, es que hay otras opciones:
Se puede reincidir, seguir participando 
y repetir como el ritmo ordena.

Aunque el amor es ciego, y nunca se sabe
si lo elegido era la mejor opción.

V
Ama tu ritmo, podría ser la opción
superadora. Pero no sería simétrico, y
acaso el ritmo no te corresponda, ni te
ame.

Las almas tiene sus bemoles, su armadura
de clave y sus propias cláusulas rítmicas:
Hay ritmos simples y compuestos, algunos
muy complejos. Pero todos se descomponen
en células rítmicas.  

(Es complicado amar algo que se descompone)

Ama tu ritmo, él sólo pide obediencia,
y repetir en forma indefinida:
El ritmo es un fin en sí mismo.

¿Como el amor?

La experiencia repetitiva ofrece más
seguridades que el amor, y se puede
sostener un ritmo mientras se espera
por almas pares o simétricas.

(Aspirar no es un verbo simétrico, pero
aspirar es siempre positivo)

VI
Ama tu ritmo, y ritma tus aspiraciones:
es lo que  hay, se puede repetir…

(Si te resulta dudoso, extraño o
complicado, hay otros objetos y 
sujetos rítmicos para armar y amar:

Ama el de Darío, 
que hará brotar en ti mundos diversos
o busca en el multiverso, en la sección
ofertas. Hay ritmos para todo y todos,
ama alguno, no importa la propiedad
intelectual ni el autor material: 

Todo ritmo es apropiado y apropiable;
basta entrar y repetir.  Sólo nos pide
obediencia)

Si no te sienta el de Darío
y ninguno te convence, 
está el mío, que es único, irrepetible,
asimétrico, reutilizable  y sin valor 
comercial.

No está acá, debe andar por ahí,
no sé ni cuando ni donde lo perdí.

De almas, ranas y almorranas

(Carlos Inquilino)

Una rana en la almohada.
Podría ser un hada
que adoptó esta forma:  toda
hada puede cambiar de cuerpo
como de almohada.

Las hadas son almas inquietas
como ranas, no descansan
en almohadones ni en almohadas.

Una rana cualesquiera dada
puede dudar entre ser hada
o hado, o simple rana que nada
sin saber cual es el lado
correcto de la almohada.

Las almas tienen sus aristas,
las hay que arrastran historias
opinables o punibles; cargan
con ese peso que no pasa.

Las ranas son más livianas 
que su nombre: la almohada no
se hunde ni deforma por su peso:

Se puede compartir perfectamente
la almohada con un hada y una
rana anonadada.

La rana no se queja ni acusa
problemas cervicales
ni almorranas; observan una
dieta sana.

Se sabe más de ranas, que
de hadas y almas. Se desconoce
si las ranas tienen alma.

No sabemos mucho de ranas;
sabemos que saltan, croan y son
buenas nadadoras  -aunque sólo
cultivan un estilo: pecho-

Se diferencian de hadas y almas
en que éstas no se reproducen,
aunque no lo sabemos a ciencia
cierta.

Hace algún tiempo, era común
utilizarlas en el aula para producir
conocimiento:

La disección de la rana, una
clase práctica donde se abría
el pequeño cuerpo, para que
los educandos observaran y
conocieran su contenido.

¿Cada estudiante portaba su cadáver?

No, se necesitaban vivas para
estudiar sus signos vitales.

Nuevos recursos para alcanzar el éxito poético

(Amílcar Ámbanos)

La reconversión
es un recurso renovable
y esencial para la evolución.

Una herramienta al alcance
de cualquier usuario 
en ejercicio de la función poética, 
sea un iniciado o un mero aspirante
(toda aspiración puede ser reconvertida
en otra más sustentable)

Comparto mi experiencia:
(hay que compartirlo todo, menos el
peine)

II
Tomé un poema abandonado, que
carecía de definición y vacilaba
entre resoluciones dudosas y la
revelación de decisiones opinables
y mal terminadas.  Todo lo cual,
concurría en una expresión de claro
resultado deficitario:

No era lo que prometía, ni era lo
que parecía. ¿era un poema?
No podría afirmar que sí, ni que no.

Decidí reconvertirlo, para ponerlo
en valor, y puso manos a la obra.


III
No quité ni agregué, respeté su
composición original. Sólo alteré
el orden, cambié unas palabras 
de lugar y noté como se generaban
otras funciones y relaciones, se
incrementaba su versatilidad y
florecían nuevas oportunidades.

La operación fue exitosa:
Obtuve otro poema, que con el
mismo costo rinde el doble o más,
(no puedo precisar, no necesito)


IV
Conclusión: 

La economía está en la alteración.
El éxito, es pura alteración  
(sé que muchos no compartirán; 
lo acepto con empatía: es sabido
que el éxito genera enemigos, hay
quienes no perdonan el éxito ajeno.
Como el peine, el éxito no se puede
compartir)

Hay mucho por alterar, la
reconversión es una inversión
segura:  El poema, ya  reciclado y
reconvertido se sigue desarrollando.

Ahora funciona, y ofrece todas las
seguridades y utilidades que puede
ofrecer un poema.