La evolución del género poético

(Ricardo Mansoler)

Hice lo necesario
pero no fue suficiente.

Justificaciones al margen,
no es necesario compartir
necesidades.

El poema autosuficiente
no responde a esta necesidad
ni a otras:  sabe lo que necesita
y no necesita ser necesitado
para ser.

Los necesitados no preguntan
por la extracción de clase del
poema, son indiferentes al ejercicio
de la autoridad y a la muerte del autor.
Y no hacen poemas.

Son ajenos a la transgénesis, 
a la proliferación de categorías genéricas
y a la multiplicación de las penas.

Indiferentes a la reproducción de géneros
que mutan, a las nuevas cepas y sus
aplicaciones disponibles.

No se bajan ninguna aplicación,
no se bajan nada.  No se bajan:
No tienen adónde bajar.

El poema es un género que muta,
como la realidad: es cambiante.
No se reconoce en una forma única
y estable.

Hay poemas que mantienen 
su estabilidad, otros aspiran
sin comprometerse mientras viven
de las mutaciones, como cualquier
virus.

El poema puede todo el sexo que quiera:
uno, dos o más si es necesario
(para algunos es una necesidad, para otros
mera ilusión de la materia, o un exceso
a evitar)

El poema puede autopercibirse asexuado,
apolítico, asincrónico u asintomático
o abrazar cualquier anacronismo 
y reclamarse analógico.

Pero puede mutar, reconvertirse, y hasta
creer que evoluciona como cualquier
organismo vivo.

Los organismos vivos pueden tener sexo,
o no, según su estadío evolutivo:  los más
elementales se siguen reproduciendo por
división.  

De esa función descendemos y
descienden todos los poemas emitidos
(que, como sus emisores, se dividen:
gestantes o no gestantes)

Armonías

(Tomás Lovano)

El metabolismo de la muerte
roza la perfección
en un sentido armónico:

Vidas disipadas, ordenadas, útiles,
dudosas, sacrificadas, licenciosas,
silenciosas, estruendosas, opacadas,
luminosas o extraviadas, resuelven
en una misma secuencia armónica
inopinable, 
tan perfecta como irrefutable.

No está muerto quien vacila

(Onésimo Evans)

Avanza, aunque repita
el movimiento estudiado
que lo emite, se repite:

el reptil repta
el lepidóptero vacila
y el ojo del bacilo no
se inmuta.

Intrépido, el reptil
no se repite
sino lo necesario
para cobrar su presa:
otro reptil
que ya no repta ni repite.

El bacilo se persigna:

por suerte soy bacilo
que ni pesa ni expresa.

Por suerte soy bacilo,
que no presa.

¿Qué más se puede pedir?

El poeta funcional

(Aquino Lamas)

Los deseos son órdenes,
tengo para mi:
excepto los ajenos.

Nadie puede permanecer ajeno
al orden de lo deseable
por demasiado tiempo. Siempre
hay tiempo para desear algo
-aunque más no sea, el fin de la
sujeción a ese orden-

Una resolución, justa o injusta, 
alivia esa tensión que el deseo
supo generar  (las tensiones, no
se sabe en qué terminan, mientras
que el reposo trae alivio: algo
deseable)

Pero no es el reposo un estado
que pueda mantenerse demasiado
tiempo  -aunque sabemos que a
cada minuto nos acercamos al 
reposo definitivo-

Mis deseos son órdenes:
Sólo me mueven deseos autistas,
escribe el poeta autogestionado
-un self made man- desde su
ergástula ergonómica.

Soy yo y es ahora, se ordena.

Si fuera otro, no podría escribir
este poema. Acaso ni siquiera lo
leería.

¿Para qué perder tiempo incorporando
los residuos de deseos ajenos?

Tengo los míos, sin metáfora:
ellos no la necesitan.

No hay poema sin deseo, todos se arman
con los restos de deseos que no llegaron
a destino.

¿Cuál es el destino de un poema?
¿Ser leído?
¿Quién podría leerme mejor que yo?

El Otro leerá lo que quiera y como quiera
(Uno oye solo lo que quiere oir:  quien
quiera oir que oiga, no soy quien
para impedirlo)

¿Qué pedir a un poema?

Cada cual pide su deseo, una mueca,
una sentencia, un perfume, una señal
que comunique al sentido emotivo:
algo en que poder identificarse.

El otrO puede interpretar cualquier cosa,
y detenerse en cualquier parte, creyendo
detectar el sentido más profundo, el
verdadero sentido del poema, que suele
ser otro.

El otrO se desvía, porque es Otro: 
Es natural, sigue su deseo, que es otro.

Yo no soy ningún OtrO

¿Qué esperar del deseo del Otro?

La única certeza es el desvío.
El poema es, en esencia, otro desvío:
materia residual, desechos de deseo
desviado de su función útil.

Un desvío que busca su forma
para resolver en otro provisorio
estado de reposo.

No hay otro sentido. Pero hay Otros, que
desean  -y acaso deseen lo mismo-

Lo cierto: Un poema puede adoptar distintas
formas, incluso aquella que todo lector de
poemas rechazaría.  Y es natural:

Sólo debe fidelidad al deseo original.

¿Un exceso?

El poema no espera un juicio justo
ni pregunta  alto quién vive.
No busca afinidades ni clientes,
ni cree en el adjetivo vivo.

Sabe que para estar vivo
debe ser excesivo.

Nuevos vientos

(Teodoro Losper)

Parcialmente inestable,
se pronostican nuevas crisis
de identidad genérica.

Soplan nuevos eventos meteorológicos,
metafóricos, ontológicos
y metametereológicos.

Los vientos autóctonos ya no enamoran.
Es necesario importar otros vientos
para generar empatía y atraer inversiones.

Estudios académicos abonan nuestro discurso,
la ciencia es con nosotros. Ella ilumina 
el camino y provée los instrumentos epistémicos
y los fundamentos verdaderos para alcanzar
el desarrollo sustentable.

No puede haber temor ni titubeos: 
Con la verdad no ofendemos ni tememos.

Disponemos de los recursos que necesitamos
y también de los que otros necesitan.

Estamos en condiciones de generar
otras  condiciones: 

Las crisis son oportunidades de crecimiento.
Sin crecimiento no hay futuro  (más allá de
la repetición, un vicio retórico que no genera
nada interesante: un vicio inútil, más allá de
su función en los estribillos, secuencias
armónicas, ritmo, metabolismo, respiración
y sistema circulatorio, por no nombrar la
reproducción)

Estamos ante un nuevo desafío que requiere  
empatía y el esfuerzo de todos: 
reciclar la crisis.

Nadie tachado de sensato, en su sano juicio
puede desear no crecer, salvo el enemigo.

Sabemos que el enemigo no descansa
y es mutable como un virus.
Pero lo conocemos, en parte  
(todo conocimiento es parcial)
tanto como al enemigo interno
que permanece agazapado entre nosotros.

La producción de conocimiento
no se detiene, y está de nuestro lado:
es nuestro aliado incondicional para
generar las condiciones que necesitamos
y crecer sin límites.

Hay estudios que avalan y abonan
nuestro discurso  (incluso pueden hacerlo
con cualquier otro)

Apostamos a la inversión, con evidencia
científica:  estamos entrando en un futuro
reciclable.

Los documentos científicos
son un buen abono 
para compostar.

El valor relativo

(Aquino Lamas)

La idea de valor
o el valor de la idea:

“Toda idea, llevada hasta sus últimas
consecuencias, se transforma en su 
opuesto”

El valor de la oposición: ésto vale,
porque hay cosas que no valen.
Ocioso es enunciarlo:
Sin oposición no hay valor.

Lo opuesto no significa lo contrario
ni lo inverso.  El que invirtió lo sabe,
hay que invertir tiempo para poder
diferenciar los términos y para poder
diferenciarse de la confusión general
o primordial.

El pensamiento es inversión.
Toda idea puede ser desarrollada
en distintos sentidos, con resultados
que pueden oponerse.

Siempre formé parte de la oposición,
decía un librepensador autorizado.

Por lo común, son pocos los que llevan
una idea hasta sus últimas consecuencias.
Es riesgoso, hay pocas como para arriesgar
a que terminen siendo apropiadas por la
oposición.

El enemigo suele usar nuestras propias
ideas, con fines deleznables. Hay que ser
cauto: sabemos poco del enemigo, pero
sabemos que habla nuestro mismo idioma.
Cualquier poeta lo sabe, si supo invertir.

Un poeta que se precie, puede llevar la idea
a cualquier parte, aunque no tenga ninguna.

Si asume el riesgo, sabe que se expone a la
incomprensión, o peor: a la indiferencia.

El verdadero poeta no se amilana: 
Hay que tener valor para mantenerse 
indiferente.

Sabe lo que hace, y sabe invertir:
El valor no está en la idea, sino 
en lo que se hace con ella.

No espera cosechar empatía, innovación,
progreso o el reconocimiento de sus pares.
No cree en paridades, ni en el valor 
agregado de ciertas palabras.

Sabe que el desarrollo de la idea
puede devolverlo al principio del poema:

La idea de valor o el valor de la idea.

Pero vuelve a invertir 
(sin inversión no hay desarrollo)
a sabiendas que el enemigo 
se está reproduciendo, y que
la inversión es una forma de 
repetición.

El vicio de la utilidad

(Tomás Mercante)

La base del ahorro
está en la utilidad que reluce
al reducir.

La reducción es útil,
para ahorrar palabras.

Hay un sentido útil
que es también el único
(para ahorrar palabras)

La palabra ahorrar
tiene muchas aplicaciones
y más de un sentido.

¿El ahorro es la base de la fortuna?

El útil observar los distintos
sentidos que parecen oponerse:

Uno, la suma, la acumulación
positiva en el tiempo, a partir 
de la agregación metódica.

El otro es negativo:  la resta como
condición; reducir gastos para poder
acumular a cuenta de un futuro
disfrute.

El ahorro, reduciendo, sólo puede 
ser posible en relación al tiempo,
como casi todo. Para los creyentes,
como para los simples mortales
que sólo creen en la propiedades de
la carne.

La pregunta que ahorra todo
a la hora de ahorrar:  ¿Qué es más
útil: el futuro o el presente?

La respuesta sólo puede ser subjetiva,
como todas las respuestas emitidas 
al presente.

(Aunque el valor de la utilidad 
permanece irreductible)

La significación del ahorro, varía
según las circunstancias, las épocas
y las condiciones subjetivas del ahorrista.

(Desde una visión objetiva, es claro que
para quien no sabe cuánto tiempo
le queda, no tiene demasiado sentido
ahorrar nada)

Zona de sacrificio

(Ricardo Mansoler)

Los peones no envejecen
-en una oportunidad, 
un peón viejo me decía-

Peones y oportunidades
hay de sobra:  no envejecen,
pasan.

En el ajedrez no se puede pasar,
hay que jugar hasta las últimas
consecuencias, aunque no haya nada
que hacer.

Los peones, siempre están dispuestos
al sacrificio:  El sacrificio no envejece,
un peón viejo me decía:  yo siempre
la vi pasar.

El sacrificio es parte de la vida, 
alguien tiene que hacer el trabajo sucio: 
es capital la división del trabajo y
la igualdad de oportunidades, para
aspirar al bien común  -los bienes
comunes, pueden ser privatizados
como inversión-

Hay frases que no envejecen, son
siempre oportunas, como las oportunidades
y el sacrificio del peón.

El jugador experto, sabe que un sacrificio
inteligente, puede significar el éxito final.

El sacrificio, siempre puede ser una inversión
-me decía el peón sacrificado-

El juego tiene sus bemoles, no es para
todos. No es lo mismo una dama que un peón:
Ella es más poderosa, pero está sola.

Una dama no se sacrifica ni se cambia
-al peón le gustaría ver como se cambia,
pero no espera eso, se contenta con verla
pasar, altiva, de un casillero a otro-

El juego tiene sus bemoles. El que sabe,
nunca está perdido: aún habiendo entregado
sus peones y perdido otras piezas más
valiosas, sabe que puede todavía entablar.

El ajedrez, es un de los pocos juegos
que permite pactar, acordar, negociar
el resultado antes de arribar a un desenlace:

Otros juegos, contemplan la opción del
abandono, pero no de negociar la igualdad

(Aunque no todos pueden negociar, sólo
los que saben: Muchos envejecen sin saber
ni poder negociar, nunca entablan)

Homenaje a Augusto Monterroso a cien años de su nacimiento (1921-2021)

Mecánica Celeste

Augusto Monterroso

EL DINOSAURIO

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

LA BREVEDAD

Con frecuencia escucho elogiar la brevedad y, provisionalmente, yo mismo me siento feliz cuando oigo repetir que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Sin embargo, en la sátira 1, I, Horacio se pregunta, o hace como que le pregunta a Mecenas, por qué nadie está contento con su condición, y el mercader envidia al soldado y el soldado al mercader. Recuerdan, ¿verdad?

Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos, largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto.

A este punto que en este instante me ha sido impuesto por algo más…

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Conexiones

(Horacio Ruminal)


En este momento no tienes conexión.
Acepto pero no comparto:
No tengo conexión.

Tengo palabras, que conectan 
con distintos sitios de la realidad.
Hay niveles, intensidades, andariveles
para que pase la necesidad  -emanación
divina que nos une-

La conexión, se reconoce como necesidad
en estos tiempos que urgen.

Se restableció la conexión.

La ausencia provisoria de conexión
no me alteró: sé que es algo provisorio.
Y me hizo emprender este poema
espasmódico, que va y viene 
entre un estado de conexión y otro.

Aprovecho los ciclos negativos
para conectarme al poema inconexo.

Ahora no tengo:  comparto la falta
con el poema que, ya en estado avanzado
empatiza y reconoce:  la realidad es
ambigua, amorfa e inestable, como sus
conexiones provisorias.

El poema de conectores neuronales,
como los cuerpos del tejido conectivo
y el lenguaje de los verbos copulativos.

Sin conexión, no hay poema 
que descienda:  la intermitencia nos une
y nos conecta al verdadero sentido
provisorio de nuestra condición efímera.

El poema espasmódico avanza,
desafiando las dificultades conectivas.
Se expande como el espam y la empatía,
indiferente a los vaivenes de la historia
conectiva. 

Se restableció la conexión.