El merodeador rodeado

(Amílcar Ámbanos)


El merodeador estaba rodeado,
y aún sabiéndose rodeado
no se apichonó y apechugó:

Hay que saber rodearse
sin regodearse en rodeo ajeno,
y saber abandonar el centro
de atención a tiempo.

Estamos rodeados de merodeadores:
Todos somos merodeadores de
deseo ajeno, pensó con moderación
el pájaro de mal agüero. 

Luego. echó un vistazo a la redonda 
verificando su ángulo de fuga, para 
elevarse en un solo movimiento
discreto y uniforme y salir 
airoso del éxito alcanzado.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s