Una moción de orden

(Horacio Ruminal)

Mantengo mi moción en esta mesa,
entre las moscas familiares.

En el decurso de las cosas
cada objeto conserva su lugar,
asignado por el orden.

La casa está en orden:
el orden puede ser arbitrario, casual,
estructural, aspiracional y popular
o espontaneo  (Nada más popular
que las moscas.  Las moscas pertenecen
al orden de lo popular, aplastarlas también)

Un colectivo orgánico, las moscas.
No es fácil identificar a una, respecto
de otras;  todas se parecen demasiado.

Ponerle un nombre no sirve de mucho,
casi nunca responden. No reconocen su
nombre:  Para reconocerla, habría que
extraerle una pata, un ala o pintarle la
cara color esperanza, o lisamente
aplastarla.

¿Quién no aplastó una mosca?

En mi tierna infancia, era uno de mis
juegos: Las capturaba contra el vidrio
de la ventana, con la cortina transparente,
y luego procedía a una minuciosa 
disección: una pata, otra, un ala… 

Hasta obtener la unidad
de un perfecto cuerpo desmembrado,
en el que aun podían observarse
signos vitales.

Los niños son criaturas curiosas,
necesitan experimentar, conectarse con la 
naturaleza para desarrollar empatía, crecer
sanos, integrarse al mundo adulto y poder
armar, luego, su propia familia.

Mantengo mi moción
entre las moscas de la casa.

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