Juegos de mesa

(Asensio Escalante)

Hay un juego en la mesa,
la mesa tiene un juego.

Hay un juego de mesa en la mesa.
Podemos jugar, podemos no jugar:
Ella tiene su propio juego, que no
afecta mucho la práctica de casi todos
los juegos de mesa y viceversa.

No soy afecto a esta palabra, ni a los
juegos de mesa  ¿Cuánto hace que no
juego a algún juego de mesa?

Hay quienes dedican horas a esos
pasatiempos, se entretienen jugando,
ganen o pierdan.  Yo no: como jugador
siempre quise ganar, algo difícil.

Hay malos y buenos perdedores, hay
juegos que terminan mal.  
Mejor, jugar solo.


II
El ajedrez, es de los pocos juegos
de mesa que se puede entablar: 
Ni vencedores ni vencidos.

Pero es tedioso, salvo para los que saben,
para lo cual han dedicado muchas horas
de estudio:  hay libros que analizan partidas,
estrategias, variantes y resoluciones
memorables.  Todo está registrado, es cuestión
de disponer tiempo, voluntad y deseo.

Hay quienes se apasionan con las dificultades
del juego. Es entendible, hay quien se apasiona
con cualquier cosa:  como yo.


III
De los juegos de mesa, me gustaba la perinola.
Me atraía lo azaroso del movimiento giratorio,
la pérdida de velocidad hasta el último rodeo, 
en que ese pequeño cuerpo tambaleante
anunciaba lo imprevisible:  Se podía ganarlo
todo en una jugada…

No hace falta saber mucho, ni capacitarse ni
entrenar:  cualquiera puede jugar, ganar, perder.
Como la vida misma: uno se mueve en un
sentido, da vueltas, gira sobre su eje, mientras
va perdiendo energía, intensidad.  Sigue girando
trabajosamente sin saber para qué, hasta el
último momento en que alcanza el estado de
reposo.


IV
Pero el único juego de mesa al que podía
dedicar horas, era el tenis de mesa, o ping-pong,
que sí me apasionaba y solía ganar más de lo
que perdía.  

(Cuando se gana, no hay tiempo perdido)

Claro que era difícil conseguir mesa para jugar
no siendo profesional.  No nací para profesional,
profeso poco y nunca tuve una de esas mesas, ni
el espacio necesario.

Aunque la mesa no es sólo un lugar para jugar,
y tampoco es el único:  Puede que haya más de
los que conocemos.

Podemos jugar  ¿Podemos no jugar?

Podemos entablar un diálogo de una mesa
a otra, o escribir las memorias de la mesa:
Si esta mesa hablara…

Cada uno habla de la mesa
según le va en ella.

Ahora dejo que la mesa haga su juego...

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