Cuando evacuando…

(Tomás Mercante)


¿Ahora es cuando?

No sé, me dije y lo agendé
(nunca nadie marcó mi agenda,
nunca dejé)

Son las once, es tiempo
de evacuar
tanta duda acumulada
por generaciones.

(Se genera más de lo evacuable)

Son las once, no creo en números
primos  (hace décadas que no veo
a mi primo y viceversa, no soy muy
afecto a los lazos de sangre: confío
más en los de baba u otros lubricantes
naturales)

Evacuando:  ¿Nacer es evacuar?
¿O sólo su segunda inversión?

(Con Eva nace la metonimia, 
luego Evita dignifica con metáforas
descamisadas: la dignidad, está ahí,
en el diminutivo, aunque genere
algún rechazo: grasitas, cabecitas)

Nacer, morir, no son opuestos
complementarios, por el contrario:
Todo es inversión.

Se nace por inversión:
Para que algo nazca, 
primero hubo que invertir.

En un principio no hubo nada,
ni materia, ni luz, ni viento, ni
conflicto de intereses:

Todo era tiniebla,  
Hasta que llegaron las inversiones,
tuvo lugar la inversión divina y se vio
que era bueno invertir  (aunque no hay
evidencia científica)

Evacuando:  Colón no paró el huevo.
El huevo no se para, carece de miembros.
La erección es un hecho biológico, físico,
producto de la inversión inteligente:

el cerebro, con el estímulo adecuado,
decide invertir un volumen de sangre
en una zona acotada, hasta lograr la
consistencia deseada por las partes
(El deseo es un recurso de la biología
para reproducir funciones: hay que ser
funcional, los deseos son órdenes)

Evacuando:
Nadie nace de un gerundio,
aunque el movimiento se demuestra
andando  (entrando y saliendo de la
ecuación semántica, hasta la evacuación)

¿Qué es lo que queríamos demostrar?

No, no tenemos nada que demostrar.
Hay parteras, obstetras, encargados
y ayudantes que coadyuvan a que nazca
el destinado. Hacen nacer.

Así, a pura inversión, nace
la industria del conocimiento, 
como antes fue la industria de la fe.

El conocimiento divino, abreva en los
principios y legados de la fe

 (adoptamos la posición erecta)

Eructamos, evacuamos, emitimos,
imbuídos en esta fe que nos encarna:

encarnamos para poder desencarnar.
El Verbo Encarnado, carnadura
celestial, trasciende nuestra condición
material.

Somos pura inversión,
venimos a invertir y a evacuar
para volver a invertir.

...


Fe de erratas:  
Siempre es un buen recurso, la rata;
criatura divina que nos acompaña 
desde siempre; nuestro ancestro
mamífero enriquece cualquier texto
y puede salvar un poema vacilante:
Se adapta a todo paisaje y condición,
como los animales emisores que
evacuan poemas y desovan sus
inversiones.

No estamos solos, hay más de diez
ratas por poeta vivo  (los muertos
no cuentan)


 

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