A un santiamén

(Tomás Lovano)

Otro santiamén dilapidado
entre los verbos
de la casa.

¿vano?  ¿invano?  ¿ávano?

Fumo en la parte de afuera 
de la casa, el humo no responde
pero la casa está en orden.

Adicción, vicio, humo, son palabras.
Tal vez el humo exprese lo que no
pueden las palabras.

El humo que se esfuma,
o la duración de la pasión insumida
al aspirar:    un santiamén.

¿Qué es un santiamén?

Un instante, una fracción de tiempo
tan breve e inasible, que no puede
medirse:  como la fe.

Un santiamén, reboza fe 
por los cuatro costados;  
el prefijo santifica al amén:

Pura sacralidad semántica
servida al instante,
tanto para el creyente, como
para el que duda entre abrazar
la fe o abrazar la duda
directamente.

Pasa un santiamén:
Nos ponemos de pie.

¿Qué se puede hacer en un
santiamén?

Ante todo, santiguarse,
elevar una oración propiciatoria
o una cadena de oraciones para
que no se interrumpa la cadena
de santiamenes que mantienen viva
la llama de la fe.

(la fe es un fluído renovable)

Oración:

No dilapides tu semen
por un santiamén de goce.

Abraza la causa de la fe, sólo
se cree en lo que no se conoce.

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