El poema autóctono y el eje del mal

(Carlos Inquilino)


Hay que importar menos
y exportar más,
oye el poema autóctono
sin correrse de su eje

(Todo poema tiene un eje,
 en este caso autóctono)

No hay que importar más
de lo necesario
aunque resulte útil

¿Qué importa un poema?

¿A quién le importa que aumente
o se retraiga la importación o la
producción de poemas?

¿Qué hacer si se disparan los insumos?

¿A quién le importa que se cierre
la importación de poemas?

(Hay poemas de ultramar, que aún
esperan ser leídos…)

¿A quién le importa si el poema se cierra
sobre sí, sin sumar?

¿A quién le importaría, si todos los poemas
bajaran la persiana y se quedaran ahí atrás,
en la primera persona?

Nuestra lengua autóctona, nativa y en pleno
desarrollo, no deja de importar nuevos 
vocablos, que se adaptan y adoptan sin más
trámite, ni siquiera el mero trámite aduanero.

¿eran necesarios?  ¿Hay que volver a cero?

El poema autóctono, nativo y opcional
no es quien para emitir juicio, ni es
esa su función.

(debe mantener su eje, y asumir los costos
de sus insumos, absorbiendo y observando
el horizonte que se avecina, ante la falta
de recursos genuinos)

Quien importa lo que no necesita
acaba incorporando necesidades ajenas.

El poema autóctono y autónomo
no necesita importar:
Se cierra preventivamente.

(Hay que engrasar el eje)

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