Dios y el error no forzado

(Abel A. Borda)


Que cada uno sea capaz
de generar sus propias deudas,
a partir del pecado original.

Lo que nace del pecado
no puede engendrar nada
que no sea negativo.

Observó Dios
y vio que era bueno
lo que observaba:
Una buena observación,
como todo lo divino.

-Debe haber un error,
observó un verificador independiente.

-Es posible, me puedo equivocar: no hay
nada que no pueda. 
Soy fuente de toda razón y justicia,
me reconozco.
Se cometen excesos en la Justicia Divina,
no escapa a mi conocimiento  (nada
escapa), pero son sólo desprolijidades
de gestión. Mi plan divino es perfecto.
Claro que Uno no puede estar en todo…

-¿No puede?

-Sí, se puede, pero es trabajoso, y hay otras
cosas de que ocuparse para un dios…
Ya bastante trabajo fue crear todo lo que
existe, que no es poco…

-Noto que abandonó la primera persona, 
ahora habla en tercera, como Maradona…

-Puedo usar y abandonar a cualquier persona,
singular o plural. Todas me pertenecen, todas
me deben todo.  Es palabra de Dios.

-Hay otras cosas de que ocuparse, decía…
¿Cuáles son, si se puede saber?

-Sí, se puede. Pero mejor ocúpese de las suyas.
Menos averigua Dios y perdono…
Sepa que el ejercicio de la divinidad tiene sus
bemoles, no es moco de pavo. Hay que estar
capacitado para mantener todo bajo control
y velar por el bien común.

-¿El bien común?

-Bueno, es una licencia poética, un recurso
retórico y metáfora divina, de múltiples
aplicaciones.  Por ahora no se pudo, lleva
su tiempo, pero estamos bien encaminados.
Hay que saber esperar, estamos trabajando
para generar las condiciones que permitan
hacer real el contenido de esa metáfora.
Es una cuestión de tiempo, y si algo sobra,
aquí en la eternidad, es el tiempo.
Por lo demás, quien quiera justicia, sólo tiene
que esperar el Juicio Final, que no tardará
mucho  (aunque reconozco que estamos con
alguna demora).
Es cierto que tuve que crear el trabajo, como
castigo por haberme desobedecido  (y vi que
era bueno, castigar).  Les dí la culpa, y la
conciencia pero no alcanzó:  siguen pecando,
pecando y repitiendo en pleno uso del libre
albedrío… ¿Qué puedo hacer?  Yo, un simple
inmortal, póngase en mi lugar (sé que es
trabajoso, porque estoy en todas partes al
mismo tiempo).  En fin, uno se cansa, dan
ganas de volver a cero, barajar y dar de nuevo.  

Es cierto que el trabajo es Creación Divina,
y tal vez sea cierto que el trabajo eleva y
dignifica.  Pero los dioses no necesitamos
elevarnos y somos tan dignos como se puede
ser dentro del Orden Sobrenatural.
Además, la Condición Divina es mayormente
ociosa.

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