Plantas

(Ricardo Mansoler)


 Me gustaba esta planta,
 aunque sólo conocía su nombre
 y sus hojas lustrosas
 de un verde profundo.

 Quise tenerla, a pesar de la falta
 de espacio y de árboles
 con quienes suele convivir.

 Se adaptó al departamento reducido
 y a mis hábitos irreductibles, 
 tenía luz suficiente y parecía estar
 a gusto.

 Una noche, al salir del ascensor,
 un perfume salvaje, expansivo y
 purificador anticipaba la magia
 que habitaba mi casa.

 Me gustaba esa planta. Tuve otras
 variedades de su especie, pero nunca
 volví a percibir y disfrutar aquel
 aroma profundo.

 Siempre me atrajo esa planta,
 hasta que supe que su savia es veneno...

 Entonces la amé. 

Versiones alternativas

(Ricardo Mansoler)

 Súbitos óbices relucen sucesivos
 desde el ábside a la férula del prójimo
 desde el púlpito al inhóspito tentáculo
 y hasta la glándula asimétrica
 que regula la función del discurso
 patológico

 La voluntad desciende del gusano,
 solía escribir con su dedo gordo
 en el aire, un portador sano

 Súbitos súcubos
 velan la prótesis del poema
 cargado de futuro
 en donde la verdad vuelca su urna:

 Puedo escribir los versos más autóctonos
 esta noche, los más inútiles, estériles,
 efímeros y únicos. Puedo, podría más
 pero bacilo en cautiverio
 con pasión y alevosía y ve labial:

 cada cual ve lo que quiere ver

 Bacilo en silencio,  los desdentados no pueden
 producir la be labiodental, ni nos importa:
 lo que no se puede producir, se importa.
 Hay prótesis, poemas, para cada necesidad.

 Compañero gusano, efímero efemérido,
 hermano protozoario, todo es materia que amerita
 la presunción de una pasión dudosa en desarrollo

 Entre poseídos y desposeídos
 elijo el ritmo de la austeridad sin límite

 Entre los organismos pecadores
 creo en el verbo encarnado
 vacilo entre pecar y ser pecado 

 Creo en los tiempos compuestos
 y en la descomposición divina
 fuente de toda razón y justicia

“Contra los poetas”, por WITOLD GOMBROWICZ

Contra los poetas (Gombrowicz)

El hombre aproximativo

Sería más razonable de mi parte no meterme en temas drásticos porque me encuentro en desventaja. Soy un forastero totalmente desconocido, carezco de autoridad y mi castellano es un niño de pocos años que apenas sabe hablar. No puedo hacer frases potentes, ni ágiles, ni distinguidas, ni finas, pero ¿quién sabe si esta dieta obligatoria no resultará buena para la salud? A veces me gustaría mandar a todos los escritores del mundo al extranjero, fuera de su propio idioma y fuera de todo ornamento y filigranas verbales, para comprobar qué quedará de ellos entonces. Cuando uno carece de medios para realizar un estudio sutil, bien enlazado verbalmente, sobre, por ejemplo, las rutas de la poesía moderna, empieza a meditar acerca de esas cosas de modo más sencillo, casi elemental y, a lo mejor, demasiado elemental.
No cabe duda de que la tesis de esta nota: que los versos no gustan…

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El feligrés feliz

(Ricardo Mansoler)

Cómo sé que soy fiel,
 me preguntaba al pasar
 por un paso a nivel
 con un amigue ocasionel.

 ¿Fui yo?  ¿o era él?

 ¿quién oyó?
 ¿quién oyó?

 Se preguntaba aquel…

 Felices los fieles y las fielas,
 felices filas feligresas que progresan
 en procesión divina, hacia el centro
 de toda emanación.

 Soy lo que creo,
 sostiene el feligrés feliz
 en su perímetro acotado

 ¿Hay que buscar nuevos parámetros?

 El Creyente, se sabe seguro en su fe.
 No necesita otro lugar donde pertenecer.
 Hay un plan perfecto que lo incluye,
 y sabe que tendrá su merecido:
 Sólo puede esperar justicia.

 Felices filas feligresas que progresan
 en el poema fehaciente,  oh…
 brote emanado por la fe.

 Los recursos de la fe son infinitos,
 se cree:  Más que los recursos naturales.
 La Naturaleza es un recurso renovable.

 Creo en la naturaleza de los recursos
 renovables:  Renovamos la fe.
 Creo en la vida parasitaria
 y en la vocación de ser vicio,
 confieso, sólo para citarme.

 Creo en la reconversión de la carne,
 en los sacramentos ornamentales,
 en los ornamentos sacramentales,
 repito:

 creo en los subproductos de la fe
 y en la repetición como recurso poético,
 para no repetir renovable.

 Cada experiencia es única en su tipo.
 Creo en el fenotipo, en el fenólico,
 en los fermentos probióticos provistos  
 por la fe, creo en la resiliencia y en la
 alternancia, creo en la biodiversidad,
 en la biomasa y en la serendipia.

 Soy un hombre de fe.
 La fe es un signo vital:   
 Sin fe no hay creación posible.

 Yo tengo fe, cantaba el cafetero oficial
 antes de convertirse en oficial cafetero,
 y cosechar los frutos de su fe en el café.

 Yo tengo fe:  Renovemos esta fe
 como corderos fieles.

 (Nos ponemos de pie)

 Cuando veo un feligrés
 que se abalanza a la balanza
 pienso dos veces en el fiel.


 ¿Cómo sé que soy fiel, Fidel?
 Le pregunté a un amigue
 en un burdel.

La ocasión

 (Ricardo Mansoler)
 
 
 
 La ocasión puede esperar,
 el poema no     
 -dice el poema ocasional-
 

 La materia común a todos los
 poemas es el tiempo,
 todos lo contienen.
 

 Hacer un poema bueno
 lleva un tiempo,
 como hacer uno malo.
 

 Hacer un poema dudoso,  puede
 llevar más tiempo que despejar
 la duda:
 

 -entre el tiempo y el poema, puede
 que sólo la duda sobreviva-
 

 La ocasión puede esperar
 o hacerse esperar
 

 ¿Qué hacer?   
 ¿Abrir un compás de espera
 o no hacer nada que no pueda
 deshacerse?
 

 La duda es signo vital para el poema
 como para el sujeto que vacila
 entre dos poemas:  el aspirable
 y el posible.
 

 Todo lo aspirable es también posible,
 dice el poema.  Pero hacer un poema
 lleva tiempo.
 

 Hacer poemas,  hacer tiempo,
 son opciones válidas y también posibles
 para cualquier sujeto hablante, deseante,
 vacilante.
 

 El poema es resistencia al tiempo,
 escribió un poeta hace tiempo:
 

 El deseo de ofrecer resistencia
 es algo natural en criaturas signadas
 por la condición efímera, como
 el poeta ocasional.
 

 La ocasión no hace al poeta,
 tampoco al ladrón,
 si no hay vocación.
 

 La vocación puede esperar,
 e incluso no desarrollarse nunca,
 pero el poema no tiene qué  esperar:   
 sólo ofrece resistencia, sin ninguna  
 esperanza.
 

Mirá lo que te estás perdiendo

(Tomás Lovano)

La relación de necesidad
 resiste los avatares
 de la intemperie óntica,
 las condiciones de reproducción
 del deseo y el avance de la fibra óptica.

 Uno decide,  otro dispone
 y hay quienes sólo necesitan
 sentirse necesitados.

 Un necesitado, nativo o por opción
 debe saber que no está solo.

 La relación de necesidad
 explica la mayor parte de las conductas
 y vínculos entre mamíferos vertebrados.

 ¿Me explico?
 Le pregunté a un picahueso que picaba
 y picaba, concentrado como un participio
 (picaba y replicaba soberano
 sobre un poema de Picabia)

 Lo importante es el ritmo
 compañero
 me dijo sin dejar de repicar y sin
 dejar de sostener el suyo,  el resto
 es accesorio.

 ¿Quién  oyó?

 Me pregunté en silencio
 (un silencio de corchea)

 Oíd el paso de los puntos suspensivos

 Oíd el paso de la necesidad
 por el agujero negro del sentido.

 Oíd el canto del ruiseñor.
 Oíd el vuelo del avutarda, 
 el movimiento del tardígrado…
 Oíd como todo se reduce:

 Oíd el canto de los pichones en sus nidos.
 Oíd el canto de los emprendedores empedernidos.
 Oíd el canto del reciclador urbano

 Oíd el canto del ruiseñor
 Oíd el canto del reducidor
 empoderado…

La evolución de la concentración

Conocé tu verdadera alegría interna

 Hay que empezar por la conciencia

 ¿qué es la conciencia?

 Puro spam:  no somos conscientes
 de cuánta basura se acumula ahí,
 pero eso es otra historia  (cada uno
 es dueño de su propia historia, su
 propia basura: el goce de esa propiedad
 nos hace únicos)

 Hay que concentrarse en la limpieza
 de la conciencia, para lo cual
 recurrimos a la respiración consciente.

 Enfocando la consciencia en la respiración
 uno se libera de todo lo accesorio
 y de la cadena de significantes, es decir,
 los pensamientos vanos que fluyen de continuo
 en la conciencia del sujeto sano.

 La respiración consciente consiste en imponer
 a esta acción natural un ritmo artificial.

 (En otro apartado ampliaremos este punto)


II
(Introducción a la concentración)

 Si uno se concentra
 en el centro de Uno,
 excluyendo todo pensamiento
 distinto de Uno  - incluido éste -
 suspendiendo el fluir de la conciencia
 y el circuito de nociones ajenas
 que subyacen

 Si se logra aumentar la concentración,
 abstrayéndose de todos los estímulos
 externos, de los sentimientos adquiridos
 y sus relaciones intrínsecas con el mundo
 de lo condicionado

 Si llegado a este punto, Uno percibe
 que puede concentrarse aún más, con
 unción extrema y voluntad concéntrica
 y unánime, hacia el núcleo duro 
 de la propia unidad funcional
 y llega a contemplarse en lo más íntimo
 y acérrimo de esa unidad inapropiable
 e indivisa.

 Si después de ésto, se es capaz aún
 de concentrar en lo que queda de Uno

 (Advertencia al lector:  Si Ud. ha llegado hasta 
 aquí, observando los pasos precedentes, atención:
 aún está a tiempo de detenerse, ésto puede tener
 consecuencias. Acaso, lo más sensato sería abandonar
 esta lectura antes que sea demasiado tarde…)

 Es tarde,
 tengo que sacar la basura.



(Abel A.Borda)

El emisor avieso

 El emisor remiso
 a odiosas osadías

 pero reacio a pronunciarse
 en un sentido inverso,
 no avisaba:

 Su mejor versión es la que omite

 al recabar preciso en lo difuso
 de una cita ociosa,
 para aspirar al goce que remite
 en tanto que repite

 - inversores abstenerse -

 al elevar, sin desmedro
 esta oración acérrima. 

 Sin ánimo de perdurar.
 Sin ánimo de perturbar
 Sin ánimo de remitir
 las pérdidas provistas.

 Sin ánimo que perder:

 Lo perfecto es siempre inútil,
 me acaba de confirmar un verificador independiente.

 Sólo espero que esto no sirva
 de  argumento, no sirva 
 de atenuante,
 no sirva de aliciente.

 Sólo espero que ésto no sirva.



(Tomás Lovano)

Masa Madre

 Gracias a la pandemia, y al aislamiento preventivo,
 algunos aprovechan ese tiempo ocioso para estrechar
 lazos virtuales, intercambiar fotos de mascotas,
 establecer nuevos contactos y compartir frases célebres
 o ingeniosas o… (bueno, las mismas de siempre)

 Otros prefieren agitar o compartir información dudosa:
 algo que siempre suma, dado que casi toda la información
 que circula es dudosa.  El ejercicio, la práctica metódica
 de la duda, es vital para la producción de conocimiento.

 Hay, también, otras opciones.
 Yo entré a un grupo de Masa Madre, y estoy elaborando
 y recomponiendo mi relación con ese sentimiento tan 
 particular.   Mi madre me abandonó hace unos años,  no
 puedo precisar cuando comenzó a abandonarme, pero hay
 que reconocer que son ellas, las madres, quienes marcan
 nuestra forma de relacionarnos y nuestra relación con el
 mundo.  De allí proceden los más profundos rasgos de la
 personalidad, así como deseos, temores, perversiones…

 Ahora, tengo mi propia masa.  Puedo observar su evolución,
 como crece día a día, tal como cualquier organismo vivo.
 Hay mucho que aprender de una Masa Madre…

 No es difícil ni costoso, está al alcance de cualquier hijo
 de vecino.  Basta un poco de paciencia y dedicación:  con
 unos minutos por día es suficiente, y si no se la deja de
 alimentar, no muere nunca…

 Es reconfortante pensar que cuando ya no estemos en este
 plano, la Masa Madre seguirá acompañando a nuestros
 descendientes, más allá de los vaivenes históricos, el calenta-
 miento global y el colapso de la civilización.

 (A no ser que se impongan las dietas cetogénicas, algo que se
 avizora como poco probable: la carga simbólica del pan, excede
 su función nutricia y metonímica. Su presencia en la vida de las
 diversas culturas humanas, es tan o más antigua que las religiones.
 Si bien desde la óptica científica, sus propiedades nutrientes
 aparecen bastante acotadas, cuando no cuestionadas, no se puede
 negar su valor de significante, dando respuesta a la necesidad
 no sólo biológica, sino metafísica, que lo ubica como alimento
 por antonomasia, a través de los tiempos.

 Y si digo alimento, no puedo dejar de pensar en la palabra madre,
 ese ser nutricio que prefigura nuestro destino…

 (éste se destetó solo, no me dio ningún trabajo:  no hay nada
 como contar con el reconocimiento materno)

 Masa Madre, la conjunción de estos significantes
 alimenta el espíritu de sanos y enfermos.
 Somos materia, en la etimología de materia
 está contenida la función materna.

 Gracias a la Masa Madre, estoy revisando
 y recomponiendo mi vínculo con ese sentimiento
 tan antiguo.
 Y a la vez, puedo disfrutar de la experiencia
 de maternar a mi Masa. 

La evolución del verbo

(Horacio Ruminal) 

 
Remontándose en el tiempo, 
se advierte aún, que los verbos
representaban acciones
más o menos claras y precisas.

Pero ya no son lo que eran:
La evolución sumó complejidad al mundo
y al lenguaje  (el mundo al que pertenecemos)

La expansión del campo semántico
es un hecho irreversible, como la evolución.
Hay nuevas acciones que representar.  Y 
lo que se gana en amplitud se pierde en precisión.

Siempre hubo hombres de acción
y hombres de palabra,
pero desde la práctica teórica
surgen nuevas contradicciones:
Las acciones caen,
ya no son lo que eran,
los actos precipitan y los participios pasan
sin pena ni gloria.  Los límites
se tornan difusos, y aparecen todo el tiempo
nuevos significantes que agregan confusión.

La confusión, puede sumirnos en la inacción,
perdiéndose todo interés en la acción
como valor positivo.



II

Militar, en su acepción verbal, supo ser 
un verbo serio, adusto. Expresaba una práctica
de un compromiso intenso, íntegro y hasta absoluto
con una causa.  Ésta, solía estar representada  en
una agrupación política, una organización armada, etc.

Se sabe que muchos militantes perdieron la vida
por la acción de los militares, que a su vez
cumplían órdenes de sus mandantes  (El verbo militar
estuvo siempre asociado al verbo obedecer)

Se podía militar, incluso en una secta o grupo religioso
(si es que hubiera alguna diferencia).  Pero siempre, sin
excepción, se militaba “en”,  no habiendo lugar a la duda
en cuanto al sentido de pertenencia, y a los fines de la
práctica militante.

Un militante, merecía el respeto de propios y extraños
por su actitud de entrega y compromiso, más allá 
de compartir o no su condición ideológica. 

No se concebía 
que alguien pudiera militar un Objeto Directo…
Pero los tiempos cambiaron,  y se descubrió
que el verbo ofrecía otras oportunidades, era cuestión
de obtener aceptación utilizando los medios y recursos
disponibles.

Hoy se acepta de buen grado 
que se milite  el optimismo, la transparencia, 
el entusiasmo, la relajación, la resiliencia,
el oscurantismo, el conformismo o el oportunismo, 
así como el posibilismo, el terraplanismo,
el cortoplacismo, la misantropía, el crudiveganismo 
o el pos positivismo.

Incluso, resulta aceptable militar la aceptación genérica:

“Lo que aceptas te transforma, lo que niegas te somete”
Repiten sus militantes.

Y más allá de las diferencias, si algo no queremos
ni aceptamos, es el sometimiento.



III

Sin duda, los cambios que ocurren en el lenguaje
acompañan o preceden los cambios en una
sociedad.  Hay distintas teorías y visiones.

Pero ante los cambios, surgen nuevas opciones
de militancia:  a favor, o en contra
(aunque también se puede militar la moderación)

Los que militan el Objeto Directo
hacen una interpretación más amplia y libre
del significado del verbo militar:

Creen que todo puede ser militado
y nadie puede poner límites, ni al Objeto Directo,
ni al derecho a militarlo.  Lo que explica la aparición
de militantes antiderechos. 




IV


Resulta evidente, que la expansión semántica 
del verbo, abre nuevos horizontes para 
la biodiversidad militante.

Así, vamos incorporando muevas formas y diseños
para vivenciar la experienca militante con una
cada vez mayor horizontalidad:  

Militancia vertical, transversal, eventual, transicional,
subvencionada, tercerizada, precarizada, etc.

Militancia experiencial, para aquellos que solo desean
conocer la experiencia intensa de la práctica militante.

Y militancia aspiracional:  “estoy dispuesto a militar
sin descanso y sin medida, en cuanto aparezca algo
que valga la pena ser militado”



V

En cualquier caso, hay que aceptar, la militancia
no es lo que era:  la imagen del militante histórico,
abnegado y comprometido a ultranza, ha mutado,
mal que nos pese, en un  organismo genéticamente
modificado,;  una especie híbrida que ofrece toda
una diversidad de opciones, modalidades y aplicaciones,
como para que nadie se quede afuera.

La militancia como producto, expresa el éxito de la
intervención de diseño inteligente en el campo semántico
de la función verbal, generando nuevas fuentes y opciones
para el desarrollo de la actividad, lo que redunda en la
producción de nuevos sentidos de pertenencia, para 
la optimización de la integración en un
verdadero modelo inclusivo:  

Todos tenemos derecho al sentido de pertenencia.
Hay que pertenecer.
No hay nada que no sea militable.


Hacía falta operar un cambio en el desarrollo
de este recurso semántico, que destrabara el
tránsito hacia el camino evolutivo:

No se podía sostener el verbo militar
constreñido, encorsetado y acotado
a la defensa y promoción de categorías abstractas
y obsoletas como libertad, igualdad, justicia
o soberanía…

¡Sólo la militancia es soberana!


VI

Toda evolución tiene un costo.
Así, al ampliar el sentido se diluye su carga
negativa original.  Lo que se gana en un lado,
se pierde por otro, una realidad:
Hay ganadores y perdedores, siempre hubo
(Conviene militar con / en / para / a / los que ganan)

Hay que aceptar el costo evolutivo.
Hay que aceptar:
Vale repetir la cita 
de los militantes de la Repetición Permanente:

                            Lo que aceptas te transforma.
                            Lo que niegas te somete.



Con la evolución del verbo

el horizonte se amplía

y el desierto crece.

Hay mucho para militar.




VII

Lo que alguna vez fue un camino  sin retorno,
ahora es un número creciente e impreciso
de caminos que se bifurcan, sin solución
de continuidad.

La aventura de militar
está al alcance de todes:  
Ya no es un camino restringido a jóvenes elegidos,
esclarecidos, iluminados o creyentes.

No hace falta creer, ni tener convicciones, ni ser
joven. Ni ser un insatisfecho inmaduro, que incapaz
de aceptar su fracaso como sujeto, se refugia
en la comodidad de querer cambiar el mundo.

No, todo cambió. No hizo falta cambiar el mundo.
Bastaba cambiar un poco el sentido de algunas
palabras.

Ahora, sos libre de militar lo que quieras:  
Alcanza con una actitud positiva, alguna vocación
de servicio y las ganas de aceptar el desafío de la
aventura.

Sumate

No te quedes afuera

La militancia es más que un desafío
y una oportunidad:   Es una inversión
a futuro   (al futuro hay que militarlo)

Pensá en tus hijos,  aunque todavía
sean parte del futuro.
Pensá en el orgullo de poder
transmitirles tu experiencia… 
Pensá en el de ellos, al poder decirle
al mundo:

Mi padre fue un militante…



No te quedes afuera
Sumate
y convertite en un militante soberano
o un soberano militante.

Hay causas militables para todes.
Abrazar alguna causa siempre suma
(aunque haya otras mejores)

Abrazar es fácil, no hace falta poseer
una formación específica ni genérica,
ni tener opinión formada:
Hay información disponible,  y sobran
formadores de opinión.

Toda causa es proveedora de sentido.
Hay que darse, sin medirse.
Hay que abrazar,
por la parte abrazable de las causas,
para gozar en plenitud
la condición de miembro.

Sumate, decidite, animate a emprender
una militancia soberana.

El Sujeto ya lo tenés, 
el verbo te está esperando, como una novia.
El Objeto Directo lo ponés vos.

                        ***


Nota al pie:  Si tenés dudas en cuanto al objeto,
podés militar este poema militante, aunque
dudoso:  muchos pondrán en duda su condición
poética, y hasta su condición militante

(Pero sólo es cuestión de militarlo bien)