Vizconde de Lascano Tegui – Relojes

El Vizconde, y su magia…

Basta de texto

Mi vecino el pintor —Truchet se llamaba— no sólo me hizo conocer el espanto. Sus palabras, sus preguntas, fueron, como sus regalos, inquietantes para un niño. Jamás me dio un cobre para caramelos, como dan generalmente los hombres a los otros niños. No; él me daba relojes descompuestos, mucho más interesantes en su silencio que si hubieran andado. Yo los hurgueteaba durante varios días, y cuando volvía a ver al pintor no dejaba de decirle:

—¿Sabe Ud.? El reloj que Ud. me dio; lo abrí y lo hice marchar.

Hacer marchar un reloj era para mí algo así como el alto oficio de los inquisidores. Lo que yo hacía era hacer saltar lo poco que aún quedaba de bien en la maquinaria detenida y llenar de aceite la caja del reloj. En su fondo lucían bajo el aceite, aún más dorados, los engranajes. El volante era un anillo de hadas…

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Los discursos de la belleza / Tito Manfred

Los discursos de la belleza… Buen poema que interroga sobre el poema y su lenguaje, pescado en Transtierros…

TRANSTIERROS

Φ

Escribir poemas consiste en salir a pescar truchas con una caña rudimentaria
y volver con la canasta vacía o llena de pescados de menor valor.
Con esto quiero decir que es una experiencia frustrante
y que deberías dedicarte a la práctica del squash.
He visto tus hermosos tríceps. Pero si vas a insistir con la pesca,
te aconsejaría que la próxima vez que fueras al río
describieras la forma en que las truchas se te escaparon de las manos
cuando ya las hacías en la sartén o por qué los peces que atrapaste
no eran truchas sino una manifestación de tu incapacidad.
Oh me agrada esa poética, quiero un poco de eso.
Observa a aquellos pobres infelices volver alegres de la precordillera.
Ya en sus casas junto al fuego, alardearán con sus mujeres
sobre la docena de truchas que pescaron en el río,
pero tú y yo sabemos que…

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‘Rocío’, el documental prohibido

Piedra Papel Libros - Haciendo fértil el subsuelo de la industria editorial

Como todos los ensayos de Antonio Orihuela, El refugio más breve… es una historia de pequeñas historias. Una de estas cuenta el caso de Rocío, un valiente documental de Fernando Ruiz Vergara sobre la romería del Rocío, con fragmentos sobre la represión franquista en Huelva, que fue censurado y secuestrado en «democracia» (1980).

Hay bastantes artículos que rastrean la persecución del film por parte de las autoridades. Sobre el tema podéis leer, por ejemplo, esta noticia de Cine Maldito: https://www.cinemaldito.com/rocio-fernando-ruiz-vergara/.

Lo que está claro es que la democracia española nació sobre la base de la desmemoria oficial.Después de mucho tiempo y del tabú impuesto por franquistas, la Iglesia y todos los que miraron para otro lado porque «había que pasar página», la historia de la censura del documental se pudo contar en otro documental, El caso Rocío, de José Luis Tirado. Podéis verlo en el…

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Los bienes de este mundo
 Abu-Nuwas  (Añ-Jasan ibn Hani)  Persia, ¿755 - 814? 
 
 
 
 
 
 Los hombres no son mas
 que un montón de muertos que están vivos
 engendrados por otros vivos que están muertos.
 
 Quien tenga un linaje
 fértil en héroes
 se enriquece en huesos podridos
 
 Y el hombre inteligente,
 si examina bien los bienes de este mundo,
 verá claramente
 que son un ardiente enemigo disfrazado de amigo.
 
 
 
 
 En La Poesía de Oriente, compiladora Claudia Dubkin,
 Ed. Losada, 1997.
 
 Abu-Nuwas aparece en "Las Mil y una noches". Vivió
 en Bagdad y pasó un año en el desierto con los
 beduinos. Escribió los Diwan: canciones báquicas, eróticas,
 ascéticas y satíricas.
 
 
 (Fuente:  Aromito blog) 

LA TEORÍA DEL POEMA DE JUAN ROMÁN RIQUELME
 
 (Mario Montalbetti, Perú, 1953)
 


El cuatro está solo, dice Juan Román Riquelme,
y esa frase es la primera parte de su teoría del poema.
No se trata de un elogio de la soledad del cuatro
sino de un elogio de la soledad del espacio 
que se abre alrededor del cuatro.
Es en la soledad que se juega el poema,
pero no en la soledad de las palabras,
sino en la soledad de los espacios
por donde se van a mover las palabras.
Cuando Juan Román Riquelme dice el cuatro está solo,
el cuatro no está solo para orar en una ermita,
ni para meditar sobre la futilidad del juego.
El cuatro está solo es que el espacio delante del cuatro se puede abrir.
¿A qué? Al movimiento, dice Juan Román Riquelme.
El movimiento exige la soledad de espacio, ésa es la primera parte.
La segunda parte de la teoría del poema de Juan Román Riquelme
es un símil: si vas por la autopista y hay un atolladero
entonces doblás, dice Juan Román Riquelme, 
y vas por donde no hay congestión.
El símil es con el poema.
Si estás escribiendo un poema
y ves que hay muchas palabras delante de ti,
te desviás y vas por donde hay pocas.
Hay quienes, a veces locos, a veces genios,
ven un atolladero y se meten por ahí.
Messi, Góngora, gente rara que aborrece la soledad del espacio.
La dificultad del poema es que hay muchas palabras juntas
y entonces nada se mueve y todo apunta al cero a cero,
el aburrimiento radical de cuarenta y siete pases horizontales
para que nada realmente ocurra.
Esa es la teoría del poema de Juan Román Riquelme.
Zinedine Zidane -pero debo buscar la referencia-
había dicho algo similar:
si te dan dos metros, cualquiera escribe bien.
 
 

Varios poemas afligidos de la efímera Antonia Pozzi

maranasati a las tres

   “…alegría / clavada en el corazón / como un cuchillo en el pan.” 

   “La poesía es una catarsis del dolor, como la inmensidad de la muerte es una catarsis de la vida.”

 Antonia Pozzi

 GRITO

No tener un Dios,

no tener una tumba,

no tener nada firme,

tan sólo cosas vivas que se escapan;

vivir sin ayer,

vivir sin futuro,

y cegarse en la nada

(socorro)

a causa de la miseria

que no tiene fin.

10 febrero 1932

 

PRADOS

Tal vez ni siquiera es verdad

lo que en tu corazón oyes gritar a veces:

que esta vida es nada

para tu ser

y lo que conocemos como luz

es un deslumbramiento,

deslumbramiento último

de tus dolientes ojos.

Acaso sólo es la vida

lo que el saber en días jóvenes:

anhelo eterno que busca,

de cielo en cielo,

quién sabe qué horizonte.

Somos como la hierba de…

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Stig Dagerman despierta a la serpiente

maranasati a las tres

Publicado en: Suicidio AutónomoEstudios para una comprensión de la muerte voluntaria

Autor: Juan Nicho

Fecha: Primavera 2004

“No despiertes a la serpiente /

mientras no sepa el camino a seguir…”

                           Shelley

 

   Suele ser complicado confrontar amor con felicidad, entusiasmo y constancia, justicia y paciencia, anarquía y suicidio. Suele convertirse semejante empeño en una debacle estrepitosa llena de buenas intenciones empedrando un nuevo camino al infierno. Algo así le debió de ocurrir al bueno de Stig Dagerman, caballero andante de una felicidad que se justificara por sí misma y por la de los demás.

   Es asombroso cómo puede un autor reconocido y celebrado en su tiempo precipitarse de esta forma en el abismo del olvido. ¿Quién sabe hoy en día quién es Stig Dagerman? Y sin embargo, tuvo en su tiempo, en la posguerra vivida en Europa, un papel importante y en el que sus palabras…

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El arte (John Berger)


«No puedo decirte qué hace el arte y cómo lo hace, pero sé que a menudo el arte ha juzgado a los jueces, vengado a los inocentes y enseñado al futuro los sufrimientos del pasado para que nunca se olviden. Sé también que en ese caso, los poderosos le temen al arte, cualquiera sea su forma, y que esa forma de arte corre entre la gente como un rumor y una leyenda porque encuentra un sentido que las atrocidades no encuentran, un sentido que nos une, porque es finalmente inseparable de la justicia. El arte, cuando obra de ese modo, se vuelve un espacio de encuentro de lo invisible, lo irreductible, lo imperecedero, el valor y el honor.»