Usos y destinos (Un texto de Estanislao Del Signo)

Repetir ó rehusar -incluso rechazar- son formas

de hacer uso de nuestros recursos expresivos.

 

Hay usos y destinos, hay abusos que nos parecen naturales

a fuerza de costumbre. Usamos la costumbre, preferimos las

comodidades del hábito, las seguridades que ofrece la repetición,

en desmedro de otros usos.

Hay usos y abusos, hábitos y vicios.

 

Se repite: lo inusual, apartarse de los usos indicados, importa un

riesgo. El que no arriesga no gana. Hay ganadores y perdedores,

estos últimos son mayoría: ganar no es popular, la mayoría nunca

gana; los que ganan son siempre los mismos, una constante que se

repite -casi todos los hechos conocidos son repeticiones-

Se reconoce: los que ganan son reconocidos.

Para ganar, hay que tener capacidad, voluntad y metas:

Ganar, es una buena meta.

 

Hay quienes llegan,

aún partiendo de condiciones desfavorables:

“Con esfuerzo,

voluntad y sacrificio he logrado superar un destino miserable”

 

Una meta: ir a lo seguro, lo probado -aprobar no es preciso-

Fijarse metas pequeñas, accesibles, alcanzables:

“Hoy no haré nada de lo que pueda arrepentirme: no haré nada,

y mañana repetiré la misma fórmula”

 

El cumplimiento y la realización de las metas fijadas, otorga

confianza en el futuro y en uno mismo.

La meta de la repetición provee seguridad y aumenta la autoestima:

 

“Sé lo que hago, sólo hago lo que sé” parece ser el punto de partida

para una repetición exitosa:  la base para obtener seguridad en la

propia capacidad de acción y enfrentar la dura realidad   -un mundo

sin lugar para los débiles-

 

Aquellos que desprecian la debilidad, no pueden tener metas, ni

aspiraciones ni ambiciones, que pertenecen al género femenino,

un género débil.

 

Por el contrario, suelen tener objetivos, sueños y deseos. Se dice

que quien no tiene metas, no cultiva aspiraciones, sólo puede

desarrollar vicios (aunque el desarrollo de un vicio puede ser

una meta, el vicio nunca deja de pertenecer al género masculino,

género fuerte, aunque para algunos pueda constituir un signo de

debilidad).