Sobre un poema de Juan Gelman

 

“Toda poesía es hostil al capitalismo”
escribió el poeta.
 
Hay argumentos: la poesía no se vende
ó: la poesía es inútil, irreductiblemente
inútil (todo poeta lo sabe) y tampoco
produce utilidades.
 
El capitalismo tiene su dios y su eje
en el adjetivo ‘útil’, es hijo de la utilidad,
la propiedad es útil:  el destino último de
la propiedad es el goce  -aunque la función
social de la propiedad no se conoce-
 
Sin utilidad no habría capitalismo, ni
organización productiva, ni división
del trabajo ni inversión ni desarrollo
tal como lo concebimos. Ni siquiera
movilidad social habría.
 
El poeta hace un trabajo inútil
-a sabiendas- por lo que suele hacer
otros trabajos para sobrevivir.
 
Hay más argumentos, sin duda:
Toda poesía es hostil al capitalismo…

(O bien: el capitalismo es hostil
a toda producción inútil)

 
Sin duda, todo poeta que se reconozca
hostil al capitalismo, suscribiría esta
afirmación que encabeza un poema
de Juan Gelman.
 
Yo también, aunque tengo mis dudas:
No sé por qué, pero al leerlo pensé
en otros poetas, como Walt Witman
ó Rubén Darío, y más allá de la afinidad
inicial con aquel verso, no pude sino
dudar, y compartir mis dudas. 
 
La duda, al cabo, no es hostil
a la función del pensamiento poético.