Nora y Arón

(Onésimo Evans)

Arón  y  Nora
se amaron una hora

oraron y se amaron
se amaron y partieron

¿Dónde iba Nora?
Arón lo ignora

¿Qué haría Arón?
Lo ignora Nora

Nora  y  Arón
oraron y se amaron

No demoraron
oraron media hora
se amaron una hora

Nora  y  Arón
Arón  y  Nora

Amaromaron sueños y deseos
intercambiaron estímulos
caricias aromas y fluídos
y armaron oraciones

propias e impropias
con sus nombres de pila
en aras del amor
sin depilar

Nora ama a Arón
Arón ama a Nora

y oraron,  oraron
en sus lenguas nativas
a las divinidades de la carne
del amor efímero
y palíndromo

Nora  y  Arón
oraron y se amaron
se amaron y partieron.

la culpa y su gestión

(Amílcar Ámbanos)

¿Tenemos las culpas que merecemos?
¿Merecemos las culpas que tenemos?
¿Tenemos todas las culpas 
que nos merecemos?

¿Son distintas estas preguntas?

¿Alguna te parece capciosa?

(Clasifica por orden de mérito)

Ahora escribe una pregunta al azar,
sin repetir culpa ni repartir culpas.

Vuelve a leer el enunciado
en el orden provisto:

¿Cuál es la verdadera?

¿Podrías completar esta pregunta?
(Contesta por sí o por no)

…

Si llegaste hasta aquí, significa
que tu culpa fue aceptada:

¡Felicitaciones!

Aceptada la culpa
¿Hay que asumir y sumar?
¿Hay que esperar que coincida el resultado 
y sumar las respuestas correctas?
¿Hay que mantener la calma, y esperar, 
como buen contribuyente, una extensión
del pago que alivie la tensión mientras se
aspira a una resolución justa?

¿Dónde poner la culpa concurrente?
¿Se debe merecer para tener?

…

¿Tenemos las culpas que merecemos?

¿Cómo obtener la absolución, saldar la
deuda residual y gestionar el remanente
para exhibir un saldo positivo?

¿Cómo obtener el correspondiente
comprobante autenticado que acredite?

Hay una fórmula precisa, no todo
es pérdida, no todo está perdido:

La solución final, liberadora, 
inteligente y sustentable:

Los inteligentes buscan soluciones,
los inútiles buscan culpables.

¿De qué lado querés estar?

¿Cómo no recordar?

(Pablo Dudaner) *

Recuerdo tu perfume, Mabel.
Recuerdo tu cintura,
Mabel, su pronunciarse
en la minuciosa intensidad
de tus suspiros.

¿Cómo no recordar, Mabel?

Recuerdo tu sonrisa
desafiante y apacible
en el silencio cadencioso
de la noche.

Recuerdo tu cintura, Mabel
y su perfume.

Recuerdo sin fisuras
todos tus accidentes naturales.

¿Cómo no recordar, Mabel?

Recuerdo el sigiloso
deslizar de tu bretel,
y el movimiento acompasado
del deseo, Mabel.

Recuerdo casi todo:

¿Cómo no recordar, Mabel?

Recuerdo, en ocasiones,
en aquel silencio ocasional,
los pulsos agitados y los ritmos
morosos de tu voz, Mabel.

Podría enumerar cada detalle
de esas noches, Mabel…

¿Cómo no recordar?

En la bruma del recuerdo
respiro tu perfume
que emerge en la memoria
sobre la fría fragancia del
desodorante del hotel.

¿Cómo no recordar, Mabel?

Somos nuestras memorias,
recuerdo casi todo, Mabel.

Recuerdo tu arancel.

(*) (Pablo Dudaner: Seudónimo de Ester Miño)

Anzuelos naturales

(Ricardo Mansoler)

La autoridad es relativa
en el horizonte poético
y en la vorágine aborigen 
de esa selva ambigua.

Los movimientos van y vienen
buscando centros de atención
donde resolver sus propias 
tensiones adquiridas.

Hay corrientes y contagios
pasajeros que cuentan y que no,
conatos y réplicas difusas
que concurren a la ilusión
que fluye y desemboca.

Nadie nada por sí mismo
en ese río, ni hace agua
que no pueda reciclarse.

Todo fluye, a veces algo resplandece
con la fugacidad de una buena
reproducción.

La libertad fluye, al asociar y reproducir
el juego asociado de las almas solitarias,
aferradas a esa soledad ambigua.


II
Se busca lo original,
el origen de la repetición
refleja  “Todo texto es la absorción
o la transformación de otro texto”

Texturas:  El origen de la reputación
-el brillo como anzuelo-

Matices:  Elegir los azulejos, los tonos
del ambiente, la mampostería del poema
-hay notas, cromatismos que proveen
continuidad al cuerpo del poema-


III
La naturaleza del anzuelo, 
basa su éxito en presentarse oculto,
encubierto en esa ausencia presunta
como carnada:  parece lo que no es
escondiendo lo que es.

No es percibido por su destinatario
sino cuando ya es demasiado tarde.

-El poema como revelación:  Nada era
lo que parecía, la realidad son capas:
adentro está el anzuelo-


Lo velado:  Velo, carne, palabra,
tributan a la muerte, bajo distintas
formas.

-El poema no tiene fin, es un fin
en sí mismo: la forma es su anzuelo-

Es tarde para arribar a la verdad,
el tiempo no nos acompaña.

Los anzuelos saben esperar,
el brillo de su ausencia 
convive sin conflicto
con toda necesidad.

Es tarde para aspirar a producir
originalidad, cada anzuelo es soberano,
aunque no se reconozca.

El arte está en saber presentarlo
sin que se vea:       
                                      Ahí está... 
sabemos, sospechamos,
aunque nadie sabe donde anda, 
ni el receptor ni el emisor, no hay
observador imaginario pueda dar cuenta
del paradero del anzuelo:  ¿estará acá?
puede que sí, puede que no, puede que siga
descendiendo, como el poema y su plomada.


IV
Hay que esperar, sólo hay que esperar.
Podemos calcular el tiempo que se pierde
al esperar, al desear, al despertar.

El éxito es esquivo, como el arte:
existen para pocos.

Emitir en el agua, y esperar,
esperar a que pique.

El éxito definitivo, guarda una relación
simétrica e intensa con la noción
de unidad. La unidad como destino:
Carnada, anzuelo y víctima, son uno
-un destino provisorio-

De la continuidad del agua
a la unidad como sentido
-el sentido siempre es útil, y al igual
que el anzuelo puede ser reutilizado-

Adam Zagajewski

Ada Lírica

1945 – 2021 , Polonia

Trad. Jerzy Sławomirski y Anna Rubió

La poesía y la duda

La poesía y la duda se necesitan recíprocamente, coexisten como el roble y la hiedra, el perro y el gato. Pero su unión no es ni armónica ni simétrica. La poesía necesita la duda mucho más que la duda a la poesía. Gracias a la duda la poesía se purifica de la insinceridad retórica, de la palabrería, de la falsedad, de la logorrea juvenil y de la euforia vacía (que no de la verdadera). Sin la mirada severa de la duda, la poesía—sobre todo en nuestros tiempos lóbregos —podría degenerar en una canción sentimental, un canto exaltado pero estulto o una alabanza irreflexiva de cualquier forma del mundo.
Con la duda no pasa lo mismo. La duda rehúye la compañía de la poesía; la poesía es para ella un adversario peligroso. Diré más: una…

Ver la entrada original 639 palabras más

El acento omitido

(José Luis Greco)

Saber que todo brillo es provisorio.
Nada dura
más de lo necesario  -una condición
sin magnitudes que la midan-

La dinámica de la vida
es variable, el movimiento vivo
del deseo y la palabra, son parte
del trabajo del tiempo, esa ilusión
que sostiene la emisión de todos
los cuerpos discursivos.

Hablemos del tiempo
o callemos para siempre,
es indistinto:  El permanecerá
tan irreductible e indiferente
como el Sol, que está solo
y sabe estarlo, aunque haya otros
más fuertes y más débiles.

Hay tiempos débiles y fuertes,
ambos necesarios para armar
tu armonía.

Basta saber medir 
la vanidad de las palabras,
reconocer y conocer: 

Todos los verbos son arbitrarios,
y todos sobrevivirán al emisor,
aún cuando no sepa reconocerse
innecesario.

No hay autores excluyentes,
vivos o muertos, todos comparten
la condición efímera.

No hay mucho que saber,
por el momento.  Es suficiente
saber estar de paso, como el acento
omitido más arriba.

Ninguna ausencia se acentúa.

El chiquero humano

(José Luis Greco)

El chancho tiene una inteligencia
equivalente a la de un perro, acaso
un poco más, no es relevante.

No es suficiente para tener derechos.
Nadie tiene la culpa;
Nadie tiene la culpa de haber nacido
chancho, bacteria o superhombre.

¿Tiene sentimientos un chancho?

Como tener, tiene; es un ser sintiente
y posee un sistema nervioso central,
casi como un emprendedor o un
productor porcino.

Por si no lo sabías, el chancho es capaz
de metabolizar diversos elementos, en 
condiciones naturales puede tener una
dieta bastante variada, casi como un
ministro de ganadería y agroindustria
o un emprendedor.

Si pudiera elegir, al deshojar la margarita
no incluiría a la soja transgénica al pensar
en el pienso.

Pero el chancho no piensa,
ni siquiera sabe que es un recurso natural
que sirve para que otros organismos
más evolucionados, y con sentimientos
más elaborados, puedan seguir desarrollando
su inteligencia superior, y haciendo buenos
negocios.

No, no hay forma de que sepa, es inútil
hablarle a un chancho como podemos
hacerlo con un perro, un gato…

Hablarle de utilidad es tirarle margaritas
a los chanchos.

No, la culpa no la tiene el chancho.
Nadie tiene la culpa de haber nacido
chancho, almeja o manatí.

No nos une la culpa ni el amor, hermanos.
Ni la empatía o las afinidades electivas:

Sólo nos unen nuestros enemigos,
en la lucha por la supervivencia
del más apto, el más astuto…

La inteligencia es ajena al sentimiento
de culpa:

Los inteligentes buscan soluciones,
los inútiles buscan culpables.

El bostezo

(Asensio Escalante)

Bostecemos,
antes que sea tarde
Bostecemos,
los animales superiores sabemos
bostezar (los otros no sabemos)

Bostezar es un signo vital:
sólo los vivos bostezamos
El bostezo puede ser consciente ó
inconsciente (como la respiración, la
reproducción y la repetición)

Ejercitar la conciencia, es un ejercicio
saludable, como bostezar: provee una
mayor oxigenación y compromete la acción
de más de cuarenta y tres músculos (algunos
de los cuales sólo son requeridos para eso y
de lo contrario permanecerían ociosos hasta
la atrofia -como tantas otras dependencias de
nuestra sofisticada anatomía-)

Es sano ejercitar la propia capacidad ociosa
La decisión consciente, no siempre es la mejor,
pero no deja de ser un ejercicio y el ejercicio es
siempre beneficioso (Todos los ejércitos realizan
ejercicios para mantenerse en buena forma mientras
esperan entrar en acción: La acción, el combate, es la
razón de ser del soldado y toda organización militar.

Por eso, los estados más poderosos, que invierten 
cada vez más recursos en mantener y aumentar su 
potencial bélico, se ven en la necesidad de producir 
nuevos conflictos, guerras e invasiones a otros estados, 
para mantener en condiciones operativas a todo su personal 
militar. Además, en un hipotético período de paz 
excesivamente prolongado, no faltarían las voces 
malintencionadas que cuestionaran la utilidad y la necesidad 
de continuar con esa erogación que siempre se incrementa 
-Los militares, como es sabido, son un grupo social que no 
produce nada y viven del estado, que vive
de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes: Si no 
hay guerras, sólo pueden hacer maniobras, guardias, prácticas
imaginarias y zafarranchos de combate, así como cultivar 
el orden cerrado, el orden interno y otras actividades propias de 
la vida militar. Y pueden bostezar a gusto, en fin.., a casi nadie 
le gusta mantener el ocio ajeno-)

Ahora bostezo:  He tomado esta decisión
Mi gato me mira bostezar y bosteza (los gatos,
son expertos bostezadores)

Pero ignoro si lo hace a conciencia; el bostezo se contagia,
como es sabido, tanto entre humanos como entre otros
animales, así como de animal no humano a humano ó en
sentido inverso.

La fuente de contagio es la visión: vemos bostezar y
sentimos la necesidad de hacerlo. La imagen del bostezo
ajeno nos induce a reproducir, una inducción y una reproducción
en las que no interviene la conciencia. La mera observación, aún
inconsciente, engendra el deseo de repetición (Por eso no es común
ver bostezar a un ciego)

También está la autoinducción: Si se piensa en el bostezo con 
intensidad y persistencia, es inevitable acabar bostezando en algún 
momento del día…

Bostecemos: Al hacerlo se liberan tensiones y recargan energías 
-siempre necesarias más allá del destino que cada uno pueda 
asignarles.

El bostezo, amén de proveer una oxigenación profunda, brinda un 
estado de relajación que favorece la meditación, previene el estrés 
y estimula los metabolismos más rebeldes... No es ocioso insistir en 
remarcar: 

No es un tiempo muerto el bostezo, antes bien, es una breve pausa 
que un cuerpo necesita para retomar con mejor disposición psicofísica 
y una mayor agresividad, la lucha por la vida.

(Un bostezo, además, y aún considerado como tiempo muerto, no 
representa una pérdida considerable: por lo regular no dura más de diez 
segundos  -aunque si adoptamos el hábito de bostezar cada 10” 
es probable que al cabo de la jornada, hayamos invertido un tiempo 
neto igual a la mitad del día en este quehacer, lo cual no deja de constituir 
un despropósito para aquellos que tienen los días contados- 
Es mejor no contar: mejor bostezar)

Bostezar es sano, es más:  Una de las pocas decisiones saludables que
cualquier sujeto puede tomar por sí mismo, y cuya práctica no 
requiere ninguna inversión. 

Bostezar combate el envejecimiento y prolonga la juventud:
Los pueblos que bostezan viven más.

(Por eso, no se debe interpretar la actitud del joven que nos escucha
entre bostezos, como una falta de atención ó de respeto;
por el contrario, hace algo sensato: está invirtiendo a futuro.
Sabemos que en los tiempos que corren la juventud tiene un valor
especial, es un bien, una mercancía... Los jóvenes tienen necesidades
y tienen deseos, desean y necesitan consumir, constituyen un mercado
dinámico, expansivo y siempre renovable... La mayor parte
de cuanto se produce y la mayor parte de los mensajes publicitarios
están dirigidos a ellos.

Los jóvenes son el futuro;  sólo ellos pueden cambiar el mundo  -ó al
menos crear las condiciones de un cambio futuro-. No es una
responsabilidad menor, teniendo en cuenta las condiciones en que se
lo estamos dejando…

Dejemos que bostecen en libertad…

Sigamos bostezando.

El poeta y el trabajo de campo

(Estanislao del Signo)

Abandoné mi Fal
sobre la alfalfa, después de
santiguarme ante la sangre 
por las dudas:  hay que dudar
ante la sangre derramada 
u obtenida por medios naturales

(Para saber, primero hay que dudar,
después verificar:  hay sangres de
diversa procedencia y consistencia,
y consistencias dudosas  -hay una
proporción normal de duda en sangre)

Busqué entre mis vínculos,
busqué mis lentes entre mis bártulos
para acceder a la verdad y extraer
información precisa. Verificar
posibles lazos de sangre entre la
presunta sangre encontrada, y la
reconocida oficialmente como
auténtica.

Era una mancha más,
podría ser de cualquier otro animal,
incluso de un chacal
o de un zorzal herido,
de un predador perdido o de un 
predado o bien, la huella de un gato alfa
que combatió en la alfalfa…

Pensé en el alfalfar y en el falocentrismo
junto a mi Fal y mi fiel flete: 
Cuervo, ahora en posición fecal. Siempre
dispuesto a defender la posición.

Pensé y repasé la situación.
Pensé en las opciones posibles.
Pensé:  Todo lo pensable, es también
posible, sin descartar tampoco
que fuera sólo sangre artificial 
(a sabiendas de la tecnología disponible)

No hay que descartar nada,
me dije y lo agendé
en mi diario íntimo y portátil, que siempre
tengo a mano, entre otras cosas inútiles
cargadas en mi equipo aligerado.

Nunca hay que descartar nada:
Un verdadero desertor, debe ser precavido
y cauteloso; hay trampas por doquier, nadie
sabe en que rincón… 
El mundo está plagado de falsos desertores.

Encaramé la mira al horizonte,
miré a mi flete fiel que apuraba su alfalfa,
y lo animé a subordinarse con valor viril
mientras montábalo, en un movimiento
mínimo y esdrújulo:  

¡Vámonos, Cuervo, estoy aburrido!

Es la hora de partir, abandonemos:
Debo ir al monte a desmontar
antes que sea temprano.

Hay mucho por deshacer,
desmalezar, discontinuar, etcétera.

¡Vámonos, Cuervo, a fecundar
lo que sea!

La evolución del fuego

(Horacio Ruminal)

Alto ¿Quién vive?

El centinela abrirá fuego
ante la falta de respuesta,
o ante una respuesta dudosa.

Ante la duda: abrirá fuego.

El fuego purifica, transforma,
degrada y alimenta
la resolución de tensiones
indeseadas. Salda y resuelve
toda duda: se abre y se cierra.

¿Quién vive?
¿Hay algo vivo en lo alto
de la voz?

La respuesta demandada
debe ser clara y precisa.

II
El fuego es creación divina,
se eleva sobre los cuerpos
y las voces que reciben su calor
y tributan cantos a la combustión
de dios.

Amor y combustión, se atráen
y necesitan: inescindibles
expresiones de la emanación divina
que conjugan, juntos, la íntima
emisión : servida y combustible.

El fuego evoluciona,
de la chispa fugaz a la incipiente
llama, que crece, si se sabe alimentar
y expande su calor, ardiendo,
haciendo arder, purificando.

III
El fuego es pura evolución.
Conocerlo, marcó un antes y un
después en la discreta Historia
de los hombres:

Por él, a su calor, se pudo dar el
salto evolutivo, incorporando la carne
de otros animales como alimento
humano, para abandonar la animalidad
y declararnos omnívoros.

La evolución no puede detenerse,
pero sí apurarse (como la combustión)

Hoy, hacer fuego es un juego de niños:
Es natural que ellos se sientan atraídos
por el fuego ¿Quién no jugó con fuego?
¿Quién no guarda el recuerdo de
alguna aventura fugaz cerca de un fuego?

IV
El fuego es pasión, la pasión
no conoce obstáculos ni límites.

La evolución no puede detenerse.
El presente se consume, más el fuego
nos protege: al calor del fuego,
evolucionamos y producimos
nuevos combustibles, cada vez más
amigables y sustentables.

La producción de conocimiento
no puede detenerse. Sabemos casi todo
del fuego: sabemos producirlo y
reproducirlo, sabemos que hay fuego
amigo y enemigo, y que el mundo todo
está hecho de cenizas.

Sabemos que el fuego
es uno de los elementos primordiales
y va a sobrevivirnos.

La evolución no puede detenerse.
No se detenga, el centinela
abrirá fuego.